EL ÉXITO PESE AL DRAMA VITAL. EL CASO DE ISAIAH THOMAS

La vida de una persona es la acumulación de vivencias y experiencias que uno va acumulando, cada día se escriben nuevas páginas de este libro. Algunas de estas experiencias las vamos buscando nosotros progresivamente, con nuestro esfuerzo y compromiso, ya que queremos que desemboquen en una recompensa. En cambio, otras, desgraciadamente vienen de la nada y de forma totalmente imprevista y en absoluto es lo que pretendemos. Y estas son las que más duelen. En cualquier caso, nuestro propósito siempre debe ser saber gestionar los imprevistos para que no nos desvíen de la hoja de ruta en la que tenemos marcados nuestros objetivos en el mundo laboral o empresarial. Y para ello vamos a adentrarnos en la historia de Isaiah Thomas.

Isaiah Thomas es un jugador de baloncesto estadounidense de 29 años. La temporada pasada, el curso 16/17, fue claramente el mejor año de su carrera deportiva y el peor de su vida. Paradójico, ¿verdad? Isaiah Thomas, entonces enrolado en las filas de Boston Celtics, promedió 28,9 puntos, 5,9 asistencias y 24,7 créditos de valoración en los 76 partidos que disputó de liga regular. Unos números de ensueño que le sirvieron para ser elegido para el All Star, partido que reúne a los 24 mejores jugadores de la competición elegidos por los aficionados, prensa y los propios jugadores, así como para formar parte del segundo mejor quinteto de la temporada.

Este panorama parece idílico, el ideal para cualquier deportista de élite o profesional de cualquier sector. Pero dista mucho de la realidad que vivió Thomas el año pasado. En plena disputa de las eliminatorias finales por el título, recibía una noticia demoledora: Su hermana Chyna Thomas fallecía a los 22 años de edad tras sufrir un accidente de tráfico e impactar su vehículo contra una señal el pasado 15 de abril de 2017.

El llanto en pleno partido

Isaiah Thomas tenía la suficiente fuerza moral para, tras acudir al entierro de su hermana, unas horas después estar de nuevo en el TD Garden, pabellón en el que jugaba su equipo, para enfrentarse a los Chicago Bulls en los playoff de la temporada. Sin duda, sus imágenes previas al partido en las que literalmente se echaba a llorar y tenía que ser consolado por sus compañeros daban la vuelta al mundo del deporte. El jugador, por supuesto, tenía el permiso de su club para no asistir al partido y para disponer de los días libres que necesitara para lograr superar tan dolorosa pérdida. Pero Isaiah renunció a todo ello. Pese a que era evidente que no podía controlar su estado anímico, él quiso estar ahí para liderar a su equipo.

Y lo más increíble es que lo logró. Los Boston Celtics eliminaron a los Chicago Bulls en la primera eliminatoria del playoff, y en la siguiente hicieron lo mismo frente a los Washington Wizards. De esta manera, el equipo alcanzaba las finales de la Conferencia Este, algo que no lograba desde 2012. Isaiah Thomas fue de nuevo la piedra angular de los Celtics durante esta segunda fase de la liga, con 23,3 puntos y 6,7 asistencias por partido. Es decir, unos números casi idénticos a los que había tenido durante la liga regular.

Por tanto, vemos como el mayor desastre que puede sufrir una persona a nivel personal no es impedimento para seguir adelante en las actividades profesionales de cada uno. Claro que afecta, el propio Isaiah Thomas se puso a llorar en la cancha, pero siempre vamos a tener un motivo para seguir adelante. Ojalá nunca tengamos que pasar por nada parecido, pero esto lo podemos extrapolar a cualquier otra situación en nuestro día a día que suponga un bajón anímico. Si tú te empeñas, no habrá ningún factor externo que te impida dar tu máximo nivel con la mejor actitud. Es muy fácil decirlo, cierto, pero es que realmente es el camino que te va a hacer más feliz, aquel que permite seguir adelante pese a las adversidades. “El mejor año de mi carrera es el peor de mi vida”, decía Isaiah Thomas en la revista Sports Ilustrated hace escasos meses.